viernes, 11 de mayo de 2012

2 - De los libros

            Querido Leo:

            Llegó el frío después de nuestro particular aquelarre, tendremos que conjurar y cocinar pociones más a menudo, nos auguro un futuro prometedor como druidas. Tendremos que ir pensando nombres si queremos dedicarnos a ello en serio, como Morias, Urías, Draoicht o Panoramix, seguro que el jodido cantábrico –como dices tú- nos inspira, espero tus sugerencias.
            Ayer fui a comprar un libro de Vicente Aleixandre, mi estantería lo lleva reclamando haces meses y debo tenerla contenta, no te imaginas las maldades que se le pueden ocurrir cuando está furiosa. Me atendió una librera de coleta interminable, que tras leer la anotación con el título que le había facilitado, torció el gesto y me dijo, mirándome a los ojos:

- Pero… esto que me pide es muy viejo. No creo que tengamos nada. Espere que consulto en la base de datos.

            Tras medio minuto de tecleo        y tres segundos de ceño fruncido, la chica se levantó y me comunicó que el libro estaba descatalogado, no lo iba ha encontrar, lo sentía mucho pero claro «…era tan viejo…». Le dí las gracias y me mordí la lengua, no entendía que no tuviesen una obra de un premio Nobel y menos aún que aludiera a su antigüedad, si le llego a pedir La Ilíada… ¿Qué hubiera hecho? ¿Quemarme en la hoguera?
            Caminé enfurruñada, esperando que el aire gélido congelara mi enfado y despejara la rabia. Cuando llegué al parque y vi lo que había, mi humor se transformó. ¡Estaba instalada la Feria del libro viejo! No podía creer mi suerte. ¿Qué mejor sitio para encontrar un libro viejo que allí?
            Husmeé todos los puestos con calma, disfrutando del olor a papel y las conversaciones de la gente «…qué bien, el que buscaba…», «…ese a mi niña le va a encantar…», «…aquí Luis, hacen más descuento…», «…para la mesa que cojea compra aquél, que es un poco más gordo…».
            Cuando por fin encontré el objeto de mis deseos me acerqué al librero y le pedí me enseñara el ejemplar. Era una edición fantástica, con un tacto y un olor indescriptibles.

- ¿Cuánto cuesta? Por favor.- pregunté.
- Ochenta euros.- respondió el hombre.
- ¿Tanto? No se ajusta al presupuesto con el que contaba… Me parece mucho para un libro viejo.- dije recordando mi encontronazo anterior.
- Joven, este libro no es viejo, es antiguo, está en perfecto estado y es una primera edición. Si no lo va a comprar haga el favor de no manosearlo.

            ¡Vaya! Según la palabra que utilices, un simple concepto se convierte en ochenta euros o en nada. Pagué el libro sin regatear, al fin y al cabo me llevaba a Vicente y una lección sobre antigüedad y vejez de regalo.
            He pasado la noche en vela, leyendo los poemas del sevillano y a pesar de no haber dormido, me encuentro fresca y llena de energía. Cuando quieras te lo presto para tus noches de insomnio, eso sí, trátalo con cariño que es antiguo y delicado.

            Besos esquimales.

9 comentarios:

  1. besos esquimales para ti también Leire, me gusta mucho!

    (Roseta Se Fóras Traballar)

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    1. Con lo que me gustan los besos esquimales!!!!! Gracias Roseta!

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  2. Me has arrancado varias sonrisas y eso, a final de la semana, se agradece muy mucho!! Tomo nota y en mis noches de insomnio, te pediré prestado ese antiguo libro de poemas. Prometo no manosearlo más de lo necesario. Me ha gustado muchísimo!! Un besote!!

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    1. El libro de tapas en piel teñida de verde te espera para cuando lo necesites! Besos!!

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  3. ¡Caramba! esperaba que encontrarías alguna edición en esa feria pero no a ese precio... ¡en fin! todo sea por Aleixandre.

    Besitos

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    1. Cosas de la antigüedad, Elysa jaja! Besos!

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  4. Estoy tomando por costumbre esto de leer vuestras historias antes de dormir... ¡Y ME ENCANTA!

    Que lo antiguo perdure y nos enseñe.

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  5. Qué buen tema para amanecer un lunes!!! Creo que a partir de este momento voy a cambiar mi mente y empezar a pensar que hay personas antiguas (y delicadas) que son maravillosas, como Aleixandre. Luego también hay personas viejas y feas (con independencia de la edad) que no merecen ni sujetar mesas que cojean...

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    1. Me parece un buen propósito para iniciar la semana! :)
      Un beso!!!

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