viernes, 25 de mayo de 2012

4 - De los peces

            Querido Leo:

            Hoy es un día triste. Aún tengo los ojos enrojecidos, las mejillas húmedas y un desagradable sabor salado en la boca. Gandalf y Gollum han muerto esta mañana. Mis peces de colores no me saludarán más al llegar a casa, ni me darán las buenas noches al irme a la cama.
            Gandalf llevaba dos días enfermo, pero ¿cómo se le practica la eutanasia a un pez? Buscando información estaba cuando le vi pegado al filtro limpiador, inmóvil. «Al fin descansó», pensé. A las tres horas Gollum se hallaba de igual forma, creo que murió de pena, la idea de vivir solo en esa pecera fue demasiado para él.
            Cuatro años hace que me los regalaron. Llegaron tímidos, pero rápidamente pasamos a compartir confidencias.  Me enseñaron a hacer borrón y cuenta nueva, no creas que fue fácil, ellos lo llevaban implícito en su genética, pero yo tuve que entrenar mi memoria de forma ardua para olvidar determinados sucesos o errores y actuar como si el tiempo hubiese retrocedido. Dado el éxito de sus lecciones, les propuse impartir clases a domicilio, el negocio estaba asegurado pues la inmensa mayoría de la gente es incapaz de pasar página, el rencor gobierna muchas vidas. No fue posible, el traslado de la pecera casa por casa suponía grandes complicaciones y la orquídea salvaje del salón se negaba al trasiego constante de desconocidos.
            Mis peces han muerto y sé que no han ido a un lugar mejor, no estarán tocando trompetas entre nubes, ni disfrutando de bacanales en algún estanque infernal. Principio y fin. ¿Por qué resulta tan fácil entender que antes de nacer no estábamos y hay a quien le es tan difícil entender que después de morir tampoco estamos? ¿Qué consuelo es el pensar que alguien a quien queríamos está ahora disfrutando en otro sitio, sin nosotros? Hay quien cree que al morir te reúnes con aquellos que se fueron antes ¡qué ingenuidad! Si estudiamos las probabilidades matemáticas de localizar a dos peces de colores, de unos cuatro centímetros de largo, en el universo infinito ¿qué nos sale?
            Decidí despedirlos con una bonita ceremonia. Algo sencillo, una pira funeraria y unas palabras de adiós. Han ardido y he llorado, les echaré de menos. Ahora voy a comer, el olor a parrillada de pescado me ha abierto el apetito.

            Besos esquimales

9 comentarios:

  1. La pena desaparece con la última frase, te roba la carcajada. Quizá en los "albores de la tempestad", Gandalf y Gollum, vuelvan a nosotros... no te parece, tesoro??? :)
    Me ha gustado mucho!! Besos élficos!!

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    1. Nada mejor que una buena comida para desaparecer las penas jeje!
      Besos de Enana Picapiedras!!

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  2. Buenas compañera! andao tan liado que casi se me pasa el día sin publicar el aviso...pero ya está hecho.

    Un besazo!

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    1. Ayyyyy! Si es que no paramos.
      Que sepas que la gente está entusiasmada con tus dibujos :)
      Besos!!

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  3. Me ha gustado mucho. Enhorabuena a los dos!

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    1. Gracias Aurora! Seguiremos abriendo el buzón, emocionados, cada viernes.
      Un beso!

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  4. Me ha encantado tu despedida a esos pequeños de 4 centímetros, lo que ocurre que al final me he tenido que sonreir y ya la imagen de duelo, se ha marchitado.

    Un abrazo desde mi mar,

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    1. Ojalá todos los duelos pudiéramos sacudirlos con una frase que anunciase sonrisa...
      Gracias Yashira por no faltar a la cita de estas cartas y detenerte a comentar.
      Un beso!

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  5. ¡Plas, plas, plas!

    Bonita antítesis y bonita paradoja. La vida sigue, "el muerto al hoyo y el vivo al bollo". Esta carta me ha parecido exquisita. Bonito lenguaje. Cada una de ellas me hace más fan absoluto de este blog...

    ¡Es genial!

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