viernes, 29 de junio de 2012

9 - Del silencio


             Querido Leo:

            Hace una semana que no entono palabra. Mi facilidad para meter la pata cada vez hablo me superó y decidí comunicarme por escrito. Una libreta al cuello con cinta verde y, amarrado a la espiral, un lápiz.

            La gente piensa que soy muda y me compadece. No les saco de su error porque la explicación es demasiado larga para escribirla. Es agotador, pero sin duda ayuda a ser concisa y es perfecto para que no se te malinterprete. Frases cortas y respuestas a poder ser dicotómicas.

            La otra tarde no encontraba una calle. Escribí la pregunta en el cuaderno y se la mostré a una mujer que pasaba a mi lado. Echó una ojeada rápida al papel y con cara de lástima me dio cincuenta céntimos. Lo intenté de nuevo, no conseguí respuesta alguna, pero entre unos y otros recaudé tres euros que invertí en una merienda exquisita en una cafetería del centro, donde además conseguí que la camarera me hiciera un plano para llegar a la dirección buscada.

            Solo quedan dos hojas en la libreta, me duelen las cervicales de llevarla al cuello y, lo peor, echo de menos escucharme… saber de mi voz. Mañana abandonaré el silencio y, salvo que necesite ingresos extra, no volveré a la sencillez del ‘sí’ y el ‘no’, aun a riesgo de no ser entendida.

            Besos esquimales

5 comentarios:

  1. ¡Un buen relato perfectamente ilustrado! No le dirán: "a palabras necias oídos sordos" y, encima, gana dinero. No está nada mal la idea. Igual esta tarde merendamos gratis...
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya me contarás si te dio para una merienda por todo lo alto!! jajaja
      Un beso!

      Eliminar
  2. Hermosa carta, como siempre. Y es que, a veces, es tan necesario el silencio... Besazos!! :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y tan necesario, Carmen!!! Ayuda con la perspectiva...
      Besos!!

      Eliminar
  3. Momento de paz para leer esta última carta...

    El silencio me acompaña, aunque ahora no echo de menos mi voz.

    ResponderEliminar