viernes, 27 de julio de 2012

13 - De la despedida


               Querido Leo:

                Hoy recibes mi última carta. Hoy las letras entonan una despedida. Mi vida va a dar en las próximas horas un giro inesperado y radical. Pero… empecemos por el principio.

                Fue una lástima que no pudieras venir a mi cumpleaños. La fiesta fue un éxito a pesar de que se me fue de las manos. Invité a unas veinte personas, pero a la media hora de comenzar, mi cielo nocturno y las copas habían  atraído a más de cien. Saltando de estrella en estrella conocí un montón de gente interesante. Comimos, bebimos, bailamos, reímos. La perspectiva del mundo cambia mucho vista desde un asiento en la luna, con un mojito en la mano y cinco más subidos a la cabeza.

                Podría haber alcanzado la perfección de no ser por el agujero negro. Uno. Sólo uno alquilé. Gran error. Las parejas que se iban formando terminaban siempre buscando el resguardo e intimidad de su oscuridad. No cabía dentro ni un alfiler y la cola esperando entrar llegaba hasta la osa mayor. Dentro, no sé si la cosa se limitó a parejas o extendió a tríos y orgías, atendiendo a los invitados no tuve tiempo de curiosear. Si alguna vez organizas una juerga parecida te recomiendo el alquiler de al menos cuatro agujeros negros, ganarás puntos como anfitrión no hacinando a los románticos.

                El despertar a la mañana siguiente fue tremendo. Las sienes me estallaban y cualquier intento de incorporación sometía a mi estómago a las mil vueltas de una noria. No teniendo obligación alguna decidí remolonear en la cama hasta encontrarme en perfectas condiciones. Hube de salir antes… urgencia de cuarto de baño.

                Lo cierto es que la edad no perdona, la resaca duraba ya demasiado y como en alguna ocasión escuché que la mejor forma de quitarla era bebiendo más alcohol, salí de mi zulo, aun a riesgo de ser descubierta por la policía.

                Decidí ir a la taberna que solíamos frecuentar en la veintena, me asaltó la idea de recordar aquellos días despreocupados, bebiendo, jugando al póker y comiendo patatas fritas. El local no había cambiado un ápice, sólo la ausencia del camarero de ojos verdes, cómplice de entonces, delataba la diferencia de época. Pedí una Trappe tostada, como ves estaba decidida a desempolvar nostalgias. La cerveza helada me estaba sentando genial, pero faltaba algo: un pitillo. Ahora que caminaba por la línea de la ilegalidad me daba igual todo, por el simple placer de delinquir saqué del bolso la cajetilla de Camel y encendí un cigarro. Disfrutaba de un inmenso placer cuando se acercó el camarero invitándome amablemente a apagar mi incendio cancerígeno, obedecí porque ya me había dado el gusto de saltarme la norma y sobre todo porque a aquella sonrisa hipnótica era imposible llevarle la contraria. A punto de terminar mi bebida recuperadora, sucedió algo increíble. Una mariposa que revoloteaba sobre las mesas, hizo un quiebro y fue a meterse en mi bolso a medio cerrar. Con cuidado abrí la cremallera y me asomé al interior.

                El que aquel insecto estuviera allí no obedecía a una casualidad, había venido a buscarme con una propuesta sorprendente. Por alguna extraña razón que no he llegado a comprender, se me ofrecía la posibilidad de unirme a su grupo de mensajeras. Me entregó un contrato por triplicado en el que me comprometía a transformarme, mediante crisálida azul marino, en mariposa correo. Dudé. Por un lado, la idea de alcanzar la sabiduría era tentadora, y por otro, dejar atrás mi cuerpo humano para lucir esa pinta tan rara no me terminaba de convencer. Ante mis dudas el bicho se apiadó, dándome un plazo de veinticuatro horas para resolver el dilema.

                Nunca me resultó tan difícil tomar una determinación, pero al final y dadas mis circunstancias decidí cambiar de vida y de forma. Firmé todos los documentos y dentro de tres horas comenzaré la interesante tarea de construir una crisálida. Estoy impaciente por volar, conocer secretos y entregar mensajes.

                Me hubiera gustado despedirme en persona, pero el tiempo apremia y sólo me queda la opción de una misiva. Voy a echar de menos nuestras conversaciones escritas y mucho más las habladas.  En caso de que te ronden mariposas, ya sabes, mantén la calma y escucha, una de ellas podría ser yo. Adiós Leo.

                Besos esquimales

10 comentarios:

  1. Qué hermosa despedida Leire, y desde luego para un buen fin, jajaja Qué maravilla construir una crisálida... Pero... ¿Eso no lo hacen los gusanos? Ay, no, no, en eso no quiero pensar, es más bonita la imagen de la mariposa revoloteando, espero que a mí también me traigas algún mensaje.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuando se acerca una mariposa es importante escuchar, así que ya sabes!!
      Gracias Yashira por compartir la lectura de estas cartas y el mundo especial que encierran.
      Un beso!

      Eliminar
  2. Hermosa carta, aún y traer un adiós. Espero que el nuevo y mágico trabajo te traiga muchas emociones y sonrisas.Ha sido un enorme placer compartir estas cartas. Abrazos apretujaos!!

    ResponderEliminar
  3. Toda historia tiene su fin, pero ¿por qué ya? ¿Por qué tan pronto? Aún así, espero que algún día me llegue algún mensaje mientras me tomo un mojito en mi agujero negro...

    Besitos esquimales.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. "¿Por qué ya? ¿Por qué tan pronto?" No sé por qué esperaba esos interrogantes de ti, Alberto :)No tengo respuesta, solo un final en forma de mariposa.
      Muchísimas gracias por tu entusiasmo al leer y por lo valiente de comentar.
      Un beso grande!!

      Eliminar
    2. solo he leído la despèdida........para seguir ahora leyendo las demás
      Debe ser quizás que hoy, sin previo aviso, una mariposa se metió en mi casa y yo que soy tan mala para cerrar las puertas y ventanas, la deje entrar.............
      gracias por visitarme, Marianella

      Eliminar
    3. Tienes un índice que te facilitará seguir las cartas.
      A las mariposas siempre hay que dejarlas pasar...
      Un placer tenerte por aquí, Marianella!

      Eliminar
  4. Hola Leire, te descubrimos hace muy poquito y estamos completamente enganchados . Vamos compartiendo tus cartas y queremos hacerte una petición . Que no sea una despedida, sólo un hasta luego. nos gustaría poder seguir leyendote. Un besito de colores.
    Leo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En la página de Facebook estamos ahora releyendo, el cartero limpiando la saca encontró varias misivas extraviadas. En algunas de ellas se han borrado los encabezamientos por el tiempo y para completarlos nuestro repartidor invitó a los lectores a proponer títulos, es sencillo, no hay más que seguir la fórmula vista tantas veces "DE...". Animaros. Podeis dejar aquí vuestras sugerencias o en la página.No hay fechas de entrega, ya sabeis, todavía es época de vacaciones y los carteros suplentes no se aclaran muy bien. Pero llegarán, llegarán...

      Las despedidas, de todos modos, nunca son cerradas, menos aún cuando se trata de alguien que se transforma en mariposa.

      Gracias por leer, por el entusiasmo y por dejar constancia escrita de él.

      Un beso

      Eliminar