sábado, 29 de septiembre de 2012

De la ceguera


          Querido Leo:

            Hace unos días me llegó un paquete sin remitente, una sorpresa anónima que contenía una muñeca de porcelana. Muy linda, con tirabuzones oscuros y mejillas sonrosadas. Venía desnuda y con un defecto de fábrica: es ciega, olvidaron dejar hueco para los ojos.

-¿Quién te envía?- la interrogué.
- Nadie me dijo nada, me tomaron y encerraron. Necesito un nombre.
-¿Tengo que ponértelo yo?
- Soy tu muñeca.
- Está bien… Moira te llamarás.
- Me vibra la porcelana, estoy helada, tu casa es fría. Tú caliente y hueles bien, me gustas.
- Habrá que comprarte ropa, hasta entonces te envolveré en este paño azul.
- ¿Qué es azul?
- Un color. Intentaré explicarte:
·  Azul es como el olor de esta camisa que acabo de sacar de la lavadora y tender en el balcón.
- Mmmmm ¡Qué bonito! ¿Hay más colores? ¡Enséñamelos!
- Veamos…
·  Blanco es como el tacto de tu piel de porcelana.
· Negro como el olor de estos regalices que mordisqueo cuando leo, toma el paquete.
·  Rojo es como el calor que desprendo y te gusta.
· Verde como el aroma de la hierba recién cortada, mañana bajamos al jardín y te lo muestro.
·  Marrón… Marrón… A ver qué tengo por aquí… ¡Sí! Como el olor de la caca que ha hecho Chiri, mi gata, sobre la arena.
Hay más colores, ya los irás descubriendo poco a poco.
- ¡Vaya, que interesante!

            A la mañana siguiente salimos temprano a comprar unos vestidos y calzado, si ahora era mi muñeca debía cuidarla. Aprovechamos a pasar por el jardín del vecino, a esas horas no está y Moira pudo saber del verde y yo evité una regañina.

            Dos calles más abajo vi una tienda de juguetes, el escaparate exquisito, simulando el interior de una casa con los habitantes en circunstancias cotidianas, me empujó a entrar. Coloqué a Moira sobre el mostrador y pedí un par de trajes con zapatos a juego. La dependienta con un pestañeo soñoliento me preguntó si eran para la muñeca.

- ¿Ella también es ciega? – preguntó con curiosidad Moira.
- No, solo de preguntas obvias.- le susurré al oído.

            Tras la compra me senté en uno de los bancos del parque, la vestí y la calcé.

- ¿El vestido no será marrón? No me gusta el color marrón.
- No. Es amarillo como el olor de estas flores.- Sonriendo le hice cosquillas en la nariz con un ramo cogido de entre el césped.
 - Debo estar bonita. Gracias.
- ¡Preciosa!

            Cuando vengas a visitarme te la presentaré. Es de pocas palabras pero muy dulce. Ha hecho muy buenas migas con el Papá Noel que tengo castigado en el altillo del armario –ya te contaré…- y suele pasar las tardes con él tomando té y conversando. Si le traes algún regalo que sea de color rosa, es su favorito. ¿Sabes cómo es el color rosa?

            Besos esquimales

9 comentarios:

  1. Buenos días lleno de colores!!!! ya he publicado en mi blog parte de la carta con algunas modificaciones en el dibujo, ¿nuevos colores?...

    Un besazo!

    http://dididibujos.blogspot.com.es/

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  2. Hermosa, preciosa, pintada de colores!! Me encanta esta carta. Ya sabes cómo adoro los colores y leer, así que esta mezcla, me ha alegrado para todo el día. Te felicito y la ilustración es perfecta. Una carta llena de complicidad, de ternura.... Genial!!! Un besazo!!

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    1. La ternura de entenderse a pesar de hacerlo de forma no convencional.
      Gracias, Carmen!!
      Un beso!!

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  3. Bonita y delicada muñeca, suerte ha tenido de caer en manos de alguien que la va a querer y cuidar mucho. Y que le hace posible ver los colores. La ilustración estupenda, esta muñeca sin ojos nos ve con el corazón.

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    1. Sin duda caer en las manos apropiadas es una suerte, en este caso: una suerte arco iris.
      La ilustración es fantástica, tierna y delicada.
      Un saludo!

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  4. Ayer cuando me tocó repartir la carta no pude evitar entrar a hurtadillas en casa de Leo, poner agua a hervir y usar el vapor para abrir la carta cual ladrón de misivas. No me arrepiento de ser cotilla, porque leí una magnifica interpretación de lo que quería que "De la ceguera" significase.

    De nuevo, enhorabuena... ¡Qué bueno es encontrar cosas extraviadas y más cuando son tus cartas!

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    1. mmm Así que haciendo trampas, Sr. cartero??? :)

      Es una alegría inmensa saber que el resultado te gustó, supuso un reto, para Juan Lu y para mí, dar vida a una nueva historia inspirada en el guante que nos lanzaste. Gracias infinitas por colaborar en este pequeño juego, en este pequeño desafío literario.

      Hay más cartas perdidas, más carteros... Llegarán cuando ellas quieran, son caprichosas las misivas.

      Un beso!!

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  5. Que lindo y que tierno!!!

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