sábado, 15 de diciembre de 2012

De las escaleras y el corazón


              Querido Leo:

                Las tormentas además de dejar cielos calmos tras de sí, inyectan paz a la tecnología. Un ordenador muerto es el balance de la que rugió la noche del martes. Y al día siguiente una duda navegando mi torrente sanguíneo, otrora rescatada por la mano firme de San Google, a la deriva. Lejos de la morada de los libros infinitos en que viví tiempo atrás hube de correr a la biblioteca más cercana.

                Correr, sí. La urgencia llega de la costumbre de resolver las incógnitas de inmediato, imposible explicar a mis piernas que tampoco había tanta prisa, ellas locas enfilaban las escaleras capicúas de la biblioteca pública. Tanto esfuerzo que se me fue el aliento y, junto a él, el corazón. El galope parecía una ola inquieta barriendo los peldaños ahora arriba… ahora abajo… Agotada, sin resuello, me dejé caer en el quince –por aquello de que se me pegara algo de niña bonita- y vi doblar la esquina, camino a quien sabe donde, a mi corazón palpitante y desbocado.

                No sabría explicarte qué sentí con la ausencia de latido en mi pecho. Es posible que no sepa porque la nada es eso: nada. Lo que tenía claro es que no se puede ir por ahí sin ritmo cardíaco, demasiada información y prejuicios acerca de los zombis. Improvisé tejiendo un nuevo órgano con mi pelo rojo. Cálido y mullido, libre de insectos, bien peinado. Así lo coloqué dentro de mí, en el vacío de mi lado izquierdo. Hacerlo latir fue tan fácil como rozar la punta de mis dedos con los de la primera persona que pasó cerca ¡ZAS! Descarga eléctrica, salto del viandante y el sonido acompasado naciendo dulce bajo la piel.

                La nueva víscera impuso tranquilidad al cuerpo acelerado. Entré, consulte, limpié de dudas la sangre y volví a casa satisfecha, sin importarme con quién o dónde andaría mi corazón, ahora tengo otro y… ¡qué quieres que te diga! Me gusta más.

                Besos esquimales

5 comentarios:

  1. Genial cambo de corazón para estar mejor :)

    Un besazo!!

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    1. Siempre hay que buscar alternativas para seguir latiendo.
      Beso grande!!!

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  2. Precioso, tanto la ilustración de Juanlu, como la historia de ese corazón reovado. Aunque me quedé preocupada por el viandante que recibió la descarga ;).

    Besos.

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    1. Gracias, Yashira! Esperemos que lo del viandante quedase en un ligero traspiés...
      Besos!

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  3. A fin de cuentas, es un poco lo que hacemos todos... Nos cambiamos de corazón para intentar protegernos, ¿no?

    Aunque me cambie de corazón, seguiré teniendo devoción por la remitente...

    ¡Brillante!

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