jueves, 9 de mayo de 2013

De los números impares


            Querido Leo:

            Somos impares. Tú, yo, cada uno de nosotros: impar. Los pares llegan con las sumas 1+1=2, que está muy bien, pero es importante no olvidar que eres uno por lo que pueda pasar.

            Estuve una semana de vacaciones en la costa. La ciudad era pequeña, acogedora. Tenían por costumbre celebrar los domingos el día de la pareja, lo había visto anunciado en carteles por las calles pero hasta que no tropecé con ello de narices no supe en qué consistía.

            Había pasado la mañana en la playa, comido algo en la habitación del hotel y echado una siesta de esas que en algunos Estados son delito. ¿Qué hacer una tarde de domingo? Ir al cine podía estar bien. Allá que fui. En la puerta me dio el alto un vigilante de seguridad.

- ¿Viene sola?
-Sí.
- No puede pasar. Es el día de la pareja, tienen que ser dos.
- Pero… ¿Cuántas películas van a poner?
- Una.
- Impar. ¿Entonces?
- Dos o no pasa.

            Tuve que irme. De los pares no sacaba a aquel hombre y la contrariedad me había despertado el hambre. Paseé hasta el restaurante italiano donde solía tomar el aperitivo. Buena comida, buen servicio. El camarero que en otras ocasiones me servía el vino y la tapa con una sonrisa encantadora me paró en el umbral de entrada con el ceño fruncido.

- ¿Viene sola?
- Sí.
- No puede pasar. Para entrar ha de hacerlo en pareja, ¿sabe qué día es hoy?

Estupefacta lo miraba cuando un grupo de personas pasó junto a él entonando un “buenas noches” y se metieron en el local.

- ¿Y esos? Son un montón y han pasado.
- Pares. Si simplificamos su número queda en dos.

            Discutir no iba a servir de nada, aquella gente llevaba su día de la pareja hasta las últimas consecuencias. Dado que en ningún sitio me iban a admitir tan sola, tan impar, opté por regresar al hotel, prepararme un bocadillo con las provisiones de que disponía en la habitación y, añadiendo un botellín de agua a las viandas, dirigirme a cenar en uno de los bancos del puerto. Comida sencilla, vistas exquisitas. Una gaviota se acercó curiosa, “¡Mi pareja!”, pensé. Compartí unas migas con ella  y empezaron a llegar más, los números pares e impares se fueron alternando según llegaban nuevos comensales. Terminado el bocadillo voló la compañía…

            Somos impares, como te decía, la unidad es inmutable aunque sumemos. Sé un impar feliz y mantendrás la sonrisa tanto en los pares como en los nones.

            Besos esquimales

6 comentarios:

  1. Te propuse de los impares porque sabría que les harías un buen homenaje...

    ¡Contigo nunca fallo! Muchas gracias por, de nuevo, depositar otra maravillosa carta en mi buzón.

    Ya sabes que esta empata con "De la ceguera" en el top 1+1 de mi lista...

    Besitos esquimales, abrazo de oso.

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    1. Siempre es una responsabilidad escribir a partir de vuestros títulos, es una satisfacción saber que guardas la carta con mimo y una sonrisa.
      Besos inmensos!

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    2. me ha reketenkantao! leyre, vaya pedazo de majetada que te has currado

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  2. Ana Belén Muñoz10 de mayo de 2013, 11:39

    Pero bueno niña!! que bueno!!

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    1. Gracias!! El cartero se pondrá contento de tener un buzón más donde entregar las cartas para Leo :)

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